La Delgada Línea Roja

Si algo les sobra a les escoces es simpatía, pero también coraje.

Nos remontamos a la guerra de Crimea, un conflicto impulsado por el expansionismo ruso que fue frenado por la liga del Imperio Otomano, Reino Unido, Francia y el reino de Cerdeña. Pero vamos a lo que nos importa.

El 25 de octubre de 1854 en Balaclava (Rusia), los casacas rojas del 93 Regimiento de Highlanders del ejército británico, comandados por Sir Colin Campbell, demostraron que morir está sobrevalorado.

 

Antes de que llegara el ejército de caballería ruso, que contaba con unos 2.500 soldados, y enfrentaba a las tropas británicas que disponían tan solo de 500 reclutas (casi todos Highlanders de 1’90 que tiraban fuego por el culo), no le quedó otra al general escocés, que soltar un speech motivacional a los suyos: ¡Señores, de aquí no sale ni el apuntador!, por lo que si habían hecho planes para más tarde, desqueden, que se acaba de nublar y esto pinta feo.

El general Campbell mandó estructurar a sus muchachos de chaquetilla roja en dos largas filas muy finas (dado el bajo número de escoceses de los que disponía) frente a la alta carga de caballería de los rusos; pues el evento ya auguraba una muerte anunciada.

 

Pero al llegar el general ruso y encontrarse únicamente con dos filas de soldados, pensó que se trataba de una trampa, imaginando que detrás se encontrarían escondidos el resto de las tropas, y mandó la retirada.

A nuestros amiguitos escoceses, no se les ocurrió otra brillante idea, que ponerse a perseguir a los rusos como si no hubiese un mañana, hasta que el estratega general gritó al escuadrón: ¡¡Quietooor!! No os vengáis arriba, que estos aún se giran y os hacen pupita, ¡por la gloria de mi madre!.

La verdad es que esa orden la hubiese dado yo, pero el general realmente gritó: «¡93º, manden al infierno todo su entusiasmo!»

Y de esta forma amiguitos, es como los escoceses se libraron de ser aniquilados y pasó este hecho a ser conocido como: La Delgada Línea Roja.

 

Como última curiosidad, James Jones, el autor de la novela titulada como “La delgada línea roja” y su posterior adaptación, llevada a la gran pantalla bajo el mismo nombre, no recoge nada en su obra acerca de este conflicto, pero sí lo realza en su título, como: Una única delgada línea roja, que separa el heroísmo de la locura»

 

 

El famoso cuadro de esta hazaña (primera imagen), se encuentra en el Castillo de Edimburgo, más exactamente en el Museo Nacional de la Historia de la Guerra, pintado por el artista escocés Robert Gibb en 1881.

Borja Pascual

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