¿Halloween o Samhaim?

Como cada 31 de octubre la ciudad se iluminará con su procesión de antorchas, mientras las ninfas, las sílfides y los bufones, danzaran al son de la batucada. Este año el lugar elegido, será la colina de Calton Hill.

Su etimología gaélica habla acerca del “fin del verano”, al igual que pronosticaba el Dúo Dinámico; días más cortos y noches más largas. Era el final de la cosecha para los celtas, y de poder garantizar la protección del ganado llevándolo a los pastos de las tierras bajas. Aquí comenzaba el año nuevo celta, gracias a su calendario agrícola.

 

Durante esta transición se abría un portal de entrada para los espíritus, dioses celtas o youtubers, en el cual, podrían vagar durante este periodo entre los vivos. Para poder ahuyentar a los malos espíritus, se encendían grandes hogueras y para apaciguarles, se dejaba comida fuera, junto algún político corrupto.

 

Ya en era cristiana creyeron que eran las almas del purgatorio las que regresaban.

 

Por la céltica Irlanda, deambula el conocido Stingy Jack. Un alma castigada por el diablo, la cual no podía ni entrar al cielo ni al infierno (como cuando sales con tus amigos de “tranquis”). Un espectro que merodea la noche del 31 de octubre con un nabo o una patata hueca a modo de candil, iluminando su sendero con su carboncillo incandescente.
Inmigrantes irlandeses llegados a Estados Unidos introdujeron la calabaza debido a la falta de nabos.

Supongo que ya habréis atado nabos.

Pascual ¿Truco o trato?

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